Sigo aquí

Quiero volver almíbar el mar
y revolcarme en él
para no sentir tu duelo,
te fuiste de mi lado apagando primaveras;
llorando cada rosa por tu pelo.

Te fuiste y mis ojos no serán los mismos,
ya te vieron, conocieron tus instintos,
suplicaron anhelantes un beso enardecido,
lloró mi sangre tu inconstancia,
envuelta en el velo de un amor
que se apagó como un suspiro.

Y yo sigo aquí,
rebosante de mágicos placeres escondidos,
ahogándome en la espera de un mañana que nunca será mío.
Presa de un violín que acompasa mis momentos,
que sabe a ti,  que lleva tu nombre en cada nota que le pido.

Y me enfrento al mundo en una soledad que desvanece mi alegría,
que me induce a pecar deseando mi muerte, anhelando tu vida,
opacando mis ganas de susurrar un olvido.

Sigo aquí,
y quise enfrentarme a Dios, reclamando tu partida.
por ti rogué, por ti lloré y mis lagrimas bañaron los recuerdos.
implícito en mi vientre, destruyendo mi presente,
maniatándome la vida.

Exijo al cielo tu regreso,
porque yo sigo  escondida en un lamento,
añorando a veces que no vuelvas;
insistiendo por el sol de tu mirada
pero la luz de tu cabello me acobarda.
 
 

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