Inexorable


Todavía idealizo tus latidos repletos de asonancia
y quemo los momentos en virtud de un placer equivocado.
Pierdo mis batallas inconstantes
en la blancura perenne de tu octubre fantasioso.

Se hace manifiesto con los días la ingrata sed que me amenaza,
la bulimia de caricias que le niegas a mi alma.

Someto mis neuronas intranquilas
al placentero deleite de tu impulso;
y me escondes y me fallas tantas veces en minutos,
que lo débil de  mi aliento se subyuga
en el  inmenso resonar de tu palabra.

Aún te siento haciendo nido en mis entrañas,
violentando la ocasión de mi ego sepultando las mañanas.

¡ Bendita la perfidia que me enreda y me colapsa !
¡ Maldita la ignición de mi orgullo y mi esperanza !

Se vuelve tangible la poca dignidad del tiempo
en este severo lodazal del amor y la indulgencia;
se desploman los altares,
a mil por hora se desnuda la arrogancia.

Y a pesar del tropiezo incansable de mis manos,
aún mis labios evocan con dulzura lo salobre de tu esencia.

Y es que en esta boca con demasiado anhelo y con memoria,
los segundos se dilatan inflexibles al compás de mi locura.

 


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