Señor de las cuatro décadas (Dedicado a Jorge M. Chicco)
Mundo Poesía



La pasión que se desvela,
su sonrisa la hace grande,
noble causa va esparciendo,
cual geranio en primavera.

¡ Es la piel del sentimiento !

Un caudal (en su momento),
dibujando en las ausencias,
caballero de totales,
vive y muere en su argumento.
Se alza firme (su presencia).

Razonable en su sentir,
corazón y pensamiento,
vaga en versos y en el tiempo,
fiel amigo, (ese es su verbo).

Cuatro décadas de siembra,
un gigante en el vivir,
con el paso de su brillo,
ya no hay sombras, ( no hay tiniebla).


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Un gurú de la razón que no sabe de intermedios,
piel y sutileza se derraman de sus manos,
mi muchacho … un maestro;
manifiesto de poesía, de grandeza y parlamento.

Etéreo como el viento, inexorable como el tiempo,
se desnuda en un “te quiero” imantado a su presencia;
es un grito en libertad, es la voz de la verdad,
un bohemio … una pasión … una leyenda.



Más allá del amor [Dueto con giuliana Bio]



GIULIANA BIO / SARAH VALENTINA



Se lleva todo, toma las fibras de mi alma,
aleja la oscuridad dentro de mí ...

Despliega lentamente la pasión de sus momentos;
mi voz, quien pertenece a sus instintos, espera...
espera siempre la unión absoluta de su vientre en mis sentidos,
en elocuente sinfonía entre presente y primavera.

Son estaciones que bailan al compás
de las caricias que intangibles me
estremecen cuando pronuncio su nombre...

Nombre que colapsa sitios de mi cuerpo,
agitándome inconclusa ...
No soy yo, es la obsesión
que se bautiza involuntaria cuando
su recuerdo se anida en mis neuronas,
es él, que se alimenta día a día
con el dolor infinito que lo extraña...

...que deambula solitaria e inconexa a los resquicios
de un querer que me atormenta...
me transpira la conciencia
de pensarlo lejano a mis manos,
a mis dedos que recorren
una y otra vez su perfil en mis pupilas.

Y se deterioran mis palabras
procurando alcanzar su melodía ...
es la evidencia de sus ojos respirando
por siempre en mi memoria..
Es el néctar de mi vida su veneno en mi locura
y qué difícil es amarlo
compitiendo con la brisa...

...Esa brisa que se absorbe los deseos dormidos,
colapsando mis quimeras
de aferrarlo entre mis versos,
para amarlo más allá del universo.

¿Que facultades me concede su universo?
Me encadena y transmuta mi inconsciencia...
ovaciono esperanzada el brillo al que me aferro,
queriéndolo mío , sabiéndolo del mundo...
Haciendo parte, de relámpagos de miedo

Y sobreviviendo con los restos de aquella emoción,
dirijo mis pasos condenada
al exilio de amarlo más allá del sol...
más allá del mismo amor

Hay amores ... y amores


 
 
Hay amores que aclaman ser bebidos,
inquisidores de la piel de nuestros sueños,
desnudan nuestra alma
y horizontes de luz perfilan nuestro cuerpo.
Sosegados y eternos,
dejando caer pétalos de sol en nuestros dedos.

Nuestras manos lo cobijan, lo acarician sin fronteras,
la dulzura que destilan siempre imprime sus deseos.
Son mar, avidez de rosas su camino,
incita a mirar futuros escondidos;
relajante mirada que acaricia los sentidos.

Hay amores que nos hacen masoquistas,
clamor infame y despiadado de la música del alma,
lamento inconforme de nuestra intrínseca pasión.
Levitar sin ser oído en antros sucios del espacio,
apoplejía de cerebros no invitados,
todo un maullido de dolor envuelto en manos.
Son carroña, sarcasmo de vitrina,
gladiolos que anuncian la muerte de los pasos.

Hay amores que definen nuestra vida
en el corto tiempo de tu estancia,
abruman nuestra conciencia, desnudan nuestra flaqueza
y nos hace amantes de un sinfín de dichas inalcanzables.
Llenan de melancolía al reconocer sus alas,
se vuela juntos a la otra orilla de la noche,
entre lágrimas y sonrisas transcurre el alba.

Hay amores que marcan nuestra fe
y tiñen toda una vida de nostalgia,
en un minuto, en un segundo,
en el reducido espacio de un dolor infinito;
se pierden en la espesura del deber
y desvelan un corazón entristecido.

Hay amores que perduran con los años,
otros que sencillamente se mueren al nacer. 



Cortometraje



Se cierra una puerta, es abrupto el sonido;
un ayer que no supo envolver los miedos.

Me desquicia el enredijo impersonal
de una excusa que sobreviene intacta,
Muere en mi mente … hace nido en mis entrañas.

¿ Dónde estará el vestido con que se disfraza la esperanza ?

Es el lugar …
el incandescente peldaño de lo nunca escrito
o el impasible brillar de un lamento involuntario.

¡ Maldito el momento en que se volvió miserable mi suspiro !

Es el dolor …
testigo silencioso de un final que se resbala
o el estruendo incansable del gemido en la palabra.

¿Qué se encontrará vagando entre lo audible y lo infinito ?

Un amasijo de emociones
que colapsa el tercer mundo de lo impropio,
me viste de luto … enmarca mi asombro.

Es un rincón …
hiriente pesadilla de lo jamás vivido
o trovador de las fechas que pospusieron el alba.

¡ Qué asco me da la herejía que pone nombre a mi presente !

Y es que mi mente se niega a dirigirme por inercia,
porque imito los respiros … porque ya estoy muerta
y esta es la séptima vez que me sucede ….






Difuso firmamento


En una nada divagante,
presa de un temor invasivo ...
imposible pensar si el cerebro involuciona.

¿Hoy soy yo o soy la misma que su rostro desconoce?

Inconforme se suscita el mundo alrededor
del vacío que deja una palabra nunca dicha ...

Jirones de verdad convergen en el punto
donde la mentira se hace grande ...
Hay pasión en el falaz momento de la muerte convertida en vida.

¿Es duda o una simple metáfora notariada en la memoria?

Se esparce ...y claro que se adueña,
es el olor de un sueño no acabado,
o el color diario del nunca renacer ...

Me encapsula la elocuencia de un dolor que nunca muere.

Pero, finalmente ...

¿ Quien soy yo para entender ?



He descubierto ...



He descubierto a que sabe la soledad,
tiene el cítrico color del infinito
y huele a la sombra implacable de un olvido.
Se vuelve manos que persiguen y arrinconan,
revela fotos de ese algo que nunca ha sido mío.

El miedo se atrinchera… la calma presiente su relevo.

He descubierto que recordar es morir un poco,
que mi vestido de esperanza se deshila en un secreto
y respira solo cuando dice un nombre en el silencio.
Es la nostalgia de un acceso denegado,
un error de la memoria formateada con defectos.

La sonrisa se pierde… el alma comienza su descenso.

He descubierto entre la ausencia
que no puedo hablarle al aire;
que soy anhelo ilógico… oclusiva esencia,
pasión escondida por un amor en lejanía,
cuerpo al trasluz, convicción sin vida.

La evolución se detiene… se añora la presencia.

He descubierto los sabores grises de los días
y el salado de una lágrima que invade.
No hay templanza que me impulse
a escupir la cara del destierro.

La fortaleza balancea… Mi neurona muere en el intento.



Amor al viento


Amor al viento,
mis susurros son esclavos de tu nombre,
pasajera de tus sueños,
tus pendientes son mi viaje sin retorno.
Una mirada, un gesto,
y se desarman las voluntades de mi cuerpo.

Amor al viento como tu cabello espeso,
calidez que seduce mis instintos,
oda cantada a mi existencia.
Una sonrisa, una palabra,
y mis versos se someten a tus besos.

Mi cuerpo te analiza
y decisiones mueren en mi mente:
quiero alcanzarte en mi penumbra,
quiero posarme en la dulzura de tu calma.

Amor al viento que argumentas lo imposible,
tu oceánico mirar le cose alas a mi alma. 




Despojos de ... No se


Hiberna el sol cabizbajo
en memoria de un verano que no existe,
pasan horas … inútiles disfraces,
atribuyéndole a los días el cítrico sabor viscoso
de la impasible sobriedad del viento …
Es el tiempo de llorar lo que nunca se ha vivido.

¿Qué se encuentra después de un sueño no cumplido?

Solo una luz que no convence a
la inconfesa desilusión de la mañana,
una poesía sin verbo
y en los ojos de la nada
una lágrima que extraña.

Llanto y placer en ejercicio de su voluntad
segregan del dolor simples gemidos intermedios
y se homologan descarados a lo inaudible de la voz.
¡ Dios mío !
Qué difícil es amar cuando la mente divaga
entre la dignidad y los recuerdos.

Se encuentra en los maltrechos horizontes
la respuesta nunca pronunciada o esa
que se dice y que se duda en aceptar,
se vuelven saliva los intentos de palabras,
no hay pronombres que definan la derrota del honor.

Y si … se subleva el tiempo encadenando las historias,
todo un enemigo pretencioso que se oculta
en la caleta primitiva donde se guardan las certezas,
y se arrepiente la boca de expresar lo que callaba.

¡Dios mío!
Que oportuno es el silencio
cuando el alma nada en la tristeza.



Uno y mil



Una sombra se cobija en mi interior,
mil horizontes vociferan unas rosas.
Anestesiada por tu voz
mi alma te busca aligerada;
mi corazón caliente
danza al pie de tu palabra.

Una sonrisa se esconde a mi mirada,
mil promesas rompen mi silencio.
Mi andar descalzo en la ensenada
traspasa las barreras de tu tacto,
miel protagonista de pasiones:
mi vientre se subyuga
adelantándose a tus pasos.

Un recuerdo marchita mis instantes,
mil canciones proliferan mis extremos.
Mi leyenda entristecida
busca posarse entre tus besos,
acampo en tu fragancia
que vuelve húmedos mis sueños.

Un dibujo del pasado amenaza destrozarme,
mil sinsontes cantan primaveras a mi oído.
Mis notas de acordeones se acompasan a tu ritmo,
la distancia se diluye presurosa hacia tu instinto;
sol que me desarma y en cual quiero quemarme.

Un motivo tengo para claudicar,
mil razones me quedan para amarte.


Si sirviera pensar


Si pensar en ti bastase para abrazar tus ojos,
gobernaría mi mente y tatuaría con ámbar
las ideas que se desglosan de tu boca.
Incipiente paraíso el templo de tu cuerpo
que amarrado a mis caderas
devenga el sueldo del amor a lo prohibido.

Atrapada en tu guitarra que desconoce mis auroras,
me encuentro con tu luz hilvanando mis sentidos.

Si imaginarme mía
esa voz que no susurras a mi oído
hiciera que tu vuelo se regocije entre mis brazos,
congelaría el infierno de manos amarradas
y alcanzaría las esquinas de la luna que te guía.

Si imaginarte frente a mi
te hiciera pernoctar en mis lugares,
le compraría a la vida memorias más extensas,
vendiéndole a los vientos de un agosto mil suspiros.

Si pensar en ti bastase para tenerte entre mis manos,
tu piel no la tendrías … ella dormiría conmigo.



Delirios


Al alcance de los dedos un roce que define,
que apuñala y encarcela los segundos;
lanza en ristre sobreviene el temor … la invasión.
¿En qué momento dejó el tiempo de ser inexorable?
¿Cuándo se acobardó y dejó de ser eterno?

El silencio que mutualiza con mis días
despliega signos, vomita rosas ya sin cielo.

¿En qué preciso instante cambió de dirección el viento?
¿Cuándo se disfrazó mi aguerrida voluntad?

Retórica divaga mi mente como el alma misma,
desdibujada, inconsciente y en sobredosis incapaz,
me retracto del abismo … esperanzada,
pero a veces …
a veces congelo el sol y me lanzo a él,
colisionando el ayer con el presente,
atrapando un hoy que no me pertenece.

Confiésate inocente si inocente eres…
¡ Maldito destino que yo misma construí !

Nado en el desierto del que piensa con los pies,
sepultada en el alud de los misterios.
¿En qué momento se le puso precio a los silencios?
¿A quién hay que pagarle la cuota por vivir?

Lo siento …
soy la descendencia inútil de mis propios pasos,
del milagro en mi memoria que no me atrevo a dirigir.
Una pileta de aguamiel sin sentido… ya sin rumbo;
la escollera que abrazaba convirtió mis ojos en fracaso.
Me expongo inminente al devenir implacable de la brisa.

¿Si se escucha el estruendo de mi mundo?

Nada para rescatar…
Simplemente es la mentira cobarde de mi risa.

¿Alguien me entiende?


A veces no soy yo,
mi tristeza es la que habla,
no le pertenezco a las leyes de la lógica,
creo que moriré tratando
de robar la tilde de la “o”.
Entonces pienso … - claro está -
cuando mi materia gris no se está riendo :
¿Para qué me quiero?
no quiero ser dueña de una voz que no me deja ser libre,
lo que mi mente pronuncia, en silencio ella maldice.

A veces no soy yo ;
divago en la inocencia de dibujos animados,
despierto impúdica en un liguero transparente,
¿Por cuál entonces decidirme?
¿Para qué quiero ser yo si mi ego no me entiende?
mi conciencia clama libertad,
mi presente dice que me espere.

A veces no soy yo,
invito al mundo a profanar mi boca
y teorice con certeza lo que a mi gusto asombra:
el sabor de un horizonte en mi lengua y mi memoria;
un horizonte que se aleja si me acerco,
un horizonte que me llama si me alejo,
un horizonte que seguramente sabe a gloria.
todo es duda,
el miedo aparta más de mi cualquier indicio de victoria.

Quiero renegar pero mis dedos no alcanzan a perder su sombra,
etérea me siento ,
e inicio mi vuelo a perseguir un sueño,
el viento celoso lo esconde de mis pasos
y me anima siempre a comenzar de nuevo;
la carencia del autoperdón
no me dejaría empezar de cero.

Rotunda me niego a querer ser otra,
de ninguna manera quiero ser yo misma.

¿Alguien me entiende?
Séptimo cielo


Tu mirada,
océano de luces boreales,
obelisco donde estaciono mis momentos.
Tus ojos: mi profecía,
primer cielo que desnuda mis proverbios.

¿Reconoces la veta de amor
que se desvela en tu sonrisa?
es ella mi segundo cielo,
sublime descanso de mi alma,
génesis ampliada de tus sueños,
nido subyugante de mis cuerpo.

Te invito a poseer los horizontes de mi vientre;
seda líquida disuelta entre tus manos.
Ellas, cielo que entrelazo entre mis dedos,
responsables de anhelarte en mi presente.

Persigo tus susurros envolventes,
cielo que alcanzo al escucharte.
¿Reconoces mi pasión abrigada en tu palabra?
Tu voz cual melodía aclimata mis instantes,
mi verbo se conjuga como esclavo a tu lenguaje.

Dulce amante de alboradas,
mi quinto cielo tu lejana esencia,
amor fragante, a favor la brisa,
tu olor seduce mis sentidos en tu ausencia.

Deambulo codiciosa en la miel de tu cabello,
sexto cielo en el que habito.
¿Reconoces que me aviva el brillo de tu pelo?
deshojo el infinito tratando de tocarlo,
entre almohadas reposa el capilar de trigo,
hebras de sol; añoranzas de mi tacto.

Trovador de mis caminos,
¿Reconoces mis pasos en los umbrales de tu tiempo?
Tu cuerpo vive amarrado a mis pretextos.
Todo tú, séptima elipse celestial;
no tenerte es mi castigo,
alcanzarte es mi designio.

Amor eterno a mar abierto,
me aferro al milagro
de perderme en tu universo;
mi huella besando el castillo de tu suelo,
haciéndo de tu nirvana mi alimento.

Tu sedosa piel a mi contacto,
la mejor conquista de mi boca: el octavo cielo.
Impases mentales


Se siente danzar en la espesura
lejanos aromas que ostentan ser dueños de mi voz,
se implantan voces de un jamás que por momentos
se siente satisfecho.
¿Habrá algo más allá del allá que yo me invento ?
Probablemente sea el ensayo del amor que quiero inculcar en mi cerebro.

Se siente, claro que se siente el susurrar ilógico del tiempo,
tirano prepotente que amenaza revertir
el orden consecuente de mis pasos …
¡ Maldito transgresor de la ley universal del pensamiento !

Como anhelan mis pasiones invocar al espíritu del sol
y extraerle a la boca de mis sueños sus secretos.

Se siente avergonzada la dignidad del miedo
en este inútil intento de dominar mi rumbo.
Solo callo y busco enredarme en un presente
donde amanezca más temprano
y encauzar al infinito el lamento empobrecido
de los días que no son tanto.

¿Es que acaso se puede llorar sobre lo “no nacido”?
Posiblemente sea el cantar de un futuro que no extraño.

Como se pierden mis instintos en el atajo de lo incierto
entre subastas de quimeras imantadas al verano.
Como sueño recorrer tus mentiras con mis manos
y entregarte mi sonrisa en holocausto por mis penas.
¿Acaso es posible subir una escalera sin peldaños?

Ahora que mi voz ha sido desterrada de tu lado,
probablemente sean mis ojos quienes logren cocinar las primaveras.

A veces ... solo a veces



A veces, solo a veces,
siento renacer en tus palabras,
dominada por este amor que me convence.
El tiempo restante
me eclipso en las aguas de tu mar inmenso,
distorsiono tu aliento en mi memoria
y lo inmovilizo en el claustro de mi tiempo.

A veces, solo a veces,
recorro en mi mente la luna de tu cuerpo
y acallo con mi boca la magia
del suspiro que te absorbe en el momento.
El tiempo restante me acojo
al secreto de tus madrugadas
y eternizo tu luz en la distancia.

A veces, solo a veces,
aplaco mis delirios sintiéndome tocada
por la mirada de tu imagen.
El tiempo restante absuelvo mis pecados en tu reino,
tejiendo mi verdad
en el elixir callado de tus cielos.
Por instantes me someto,
por instantes en tus ojos desvanezco.

A veces, solo a veces muero en tu sonrisa,
en el tiempo restante no hay vida.


Amor de alas


A ti, que colocas en mi rostro
La sonrisa eterna de un te quiero,
una pasión, una leyenda;
gloriosa liberación de mis pupilas
verte acostado entre mis sueños.
Me enredo en acertijos
del escorpión que te acompaña;
gran besador:
Tu astrología quiero tejerla en mi pecado,
al compás de tu voz que me avasalla.

A ti, que haces descansar mis ojos
en el mar de tu mirada
y me elevas al lugar
donde se establece el alma,
que agilizas la certeza
de encontrarte en mi inventario;
amor de alas bautizadas
por la luna y su legado.

Para ti, ángel dulce y calma
que ameniza con canciones mis mañanas
y me dejas pernoctar en el sol de tu vehemencia,
escóndeme en la causa del anhelo que provocas
y desglosa mi pasión en la luz de tu presencia.

Cobíjate calmado en las orillas de mi noche,
aférrate extasiado en los valles de mi boca.

Paralelo a ti



Te vislumbro … hijo azul del infinito,
te comparo, me detengo,
inicio de nuevo el recorrido,
agrupo soles cuando te pienso,
me sumerjo en ti … en el blanco de tus sueños.

Todo es tan tuyo,
enhebrado elixir de la brisa;
tan absurdo y elocuente
tan fugaz y permanente,
tan pecador, tan inocente;
todo tú …
sublime invocación de mi sonrisa.

¿Tienes conciencia que mi prisión está en tus ojos?

Ellos …
Predadores de mi lógica y razón,
halago cadencioso de mi karma.
Incautos, aprehensivos,
opresores de mi ayer y mi mañana.

¿Eres consciente que mi voz está en tu alma?

Si … lo sabes.
Solo resta confesar
que mi universo está en tu almohada,
que me entrego al poder de tus silencios
y mis manos siempre te buscan en mi cama.
Ellas …
Esclavas sometidas por el fuego de tus ansias.

¿Sabías que sin ti mis pasiones no son nada?

Si … lo sabes.
Y solo resta confesar
que paralelo a ti está mi cuerpo,
que muerde polvo por tus besos
y no recuerda las fronteras ni distancias.
No hay paredes que dividan mi suspiro y tu mirada.

Paralelo a ti un instante que se escapa de mi boca
y se encadena a la tibieza de tu espalda.

Soñemos juntos





Soñemos juntos,
abracemos manos que consientan la memoria,
toma tu tibieza y calienta la ilusión
que en mi cuerpo permanece ya dormida.
Mírame …
¿Te das cuenta que quiero renacer en tus motivos?
¿Si percibes que contigo casi encuentro la salida?

Busca en ti … en los sitios supremos de tu mente,
quiero reposar mi nombre en esa luz que no descansa
y encontrarme en el umbral de tu voz que no se pierde.
Ahí … donde seguramente se guardará mi ayer
y se apasiona sin espinas el calendario del presente.

Soñemos juntos con voces de poeta inexistente,
afianzando horizontes y encadenando mañanas;
Sometiendo a prueba la voluntad de mi delirio
y el dulce sentimiento que pernocta en tu mirada.

Vivamos paso a paso,
rozando la sonrisa de mil cielos despejados,
acariciando los cabellos del andén de la esperanza.

Avancemos por instantes, entre segundos no contados;
por el sendero de un te quiero que compra acciones en el alma.




Liberando maravillas


Cenicienta mil veces me decía:
no mires sus zapatos, su tatuaje, su sonrisa.
Yo brillaba,
mi cuerpo a mil pegasos sometía
a buscarte en una red de trabalenguas,
yo moría,
tu palabra le gritaba a las plantas de mis pies:
¡ tienes que bailar un tango con Gardel
y ser amiga de Artemisa !

Tus ojos rebuscaba en un pajar de terciopelo,
bebía con ánsias tu veneno,
eran mi vodka las esquinas de tus dedos.
amaba tus silencios a escondidas,
tu brutal oligarquía,
la planicie extensa de tus miedos,
yo sufría,
tu luz era cadena que ante la logia me ponía
que me hacía adorar mis penas,
robarle a Dante su autoría,

¿ La divina comedia no era mia ?

Amaba tu verdad que era un ensayo,
poniéndo al himalaya una cornisa,
que ignorante,
estaba convencida: ¡ navidad sucede en mayo !
quise competir en hermosura con la brisa.
Yo temía,
tu aliento me obligaba a ser profeta,
adivina, bruja y agorera,
vistiéndome de bella pitonisa.

Ahora soy libre,
condené al infierno tus sátiras agónicas,
devolví al hada madrina su estúpida varita,

¡Ya no tengo que vivir con narnia entre sus crónicas
!

A fuerza de amar


A fuerza de amar con mil sentidos
se alejó la conciencia de mis pasos y
se llenó mi suelo de ingobernables silencios.
Uno a uno desmantelé los horizontes
mirando lo que mis ojos querían ver,
profanando mi cerebro con ideas preconcebidas.
Desplegué flores a esa historia inmaculada;
a fuerza de querer me fui agotando viva.

Solo vacíos quedan de una nada
que siempre fue imprecisa,
a fuerza de suspirar pasión
entregué mi voz en holocausto
y desterré fronteras por el roce de unos labios.
No veía el ayer, nunca vi el después,
solo el sublime sol que bendecía mi canto.

A fuerza de creer me arrinconé en un cielo,
me quedé atrasada, agazapada en un verano eterno,
y mi memoria conoció los límites del miedo.
En él pasaba el tiempo inexorable,
en mi se hacían más fuertes los recuerdos.

unas veces me caí, otras tantas inventé caricias,
Hice mía la mirada de sus mares,
a fuerza de sentir me volví un beso divagante;
una plegaria se impregnó inmortal en mi inconsciencia,
cobijé sus ojos, diseñé sonrisas que aligeraran sus pesares.

La ruleta de la vida despiadada me acobarda,
Pero protejo su rumbo, su noviembre incandescente,
Y mi manos acompasan el sonar de simples sueños,
Irreverente indecisión entre amarlo y adorarlo.

A fuerza de morir tantas veces en su nombre,
mi alma siempre autorenace para volver a contemplarlo.

Es así como te siento

Se inquieta el horizonte
con tu ausencia midiendo recorridos,
no estás pero te tengo,
cautivo en un instante,
subyaciendo eterno al calor de mis sentidos.

Le dueles a mi cuerpo
que te invita en la distancia,
a esta alma que te toca,
a esta voz que te idealiza,
a la mirada que te esconde del peligro.
Me abrazo a tus manos, irisándome en tu cielo;
sosegada en mi terreno, sentenciada por olvidos.

Se inquieta una vez más el horizonte,
Indivisible e imantado a tu destino.
¿De qué color serán tus ojos cuando el amor se posa en ellos?
Hoy se apasiona tu sonrisa en un agosto más cercano,
con la maleza en tu balcón, con la luna de testigo.

Es mi virtud emocional
que se encarcela en tus pupilas.
Es así como te siento,
en el rumbo natural entre el cielo y el infierno.

Me respiras en la espalda derrochando tus deseos,
me agitas con tus dedos invadiendo mi organismo,
es así como te pienso, es así como imagino.


Es así como no estás, así como no te tengo,
pero es así, es así como yo te quiero.

Justo aquí

Envuelto en un halo de brisa,
danzando en ilusiones que te esperan,
inmaculado sol que me alimenta.
Se que Estás… justo aquí,
en esta poesía sin rostro que te sueña.

Dibujo lunas acompasando tu destello,
bostezo mieles cuando me entrego a tu recuerdo.

Te siento inmóvil… Justo en mi cuerpo,
en el punto donde el dolor se vuelve verbo
y se encierran en palabras los suspiros.
Te tengo aquí,
en el espacio donde duerme tu silencio,
enseñándole a mi piel a susurrar un verso.

Vida mía …
¿Es que acaso se puede desfragmentar un sueño?

Tú estás … justo aquí,
allanando mi horizonte, profanando mis almohadas,
acorralado entre mi alma y lo que gritan mis anhelos;
encapsulado en mi pasión,
en el lugar situado entre mi mente y mis reflejos.

Tu estás … justo aquí,
bautizado y refrendado por mi cielo,
en un sitio en la memoria que no aprende los olvidos.

Vida mía … dime,
¿acaso es posible subsistir sin la otra mitad de mi respiro?
Sabes a mi

Te miro, te siento,
Lejano y entre dudas
pero encarcelado en mi organismo,
apagado a veces, brillante siempre,
indisoluble entre mi mundo,
reinando en mi febrero inconsecuente.

Hueles a sol, a mis verdes sabanas,
al exquisito deleite de la tierra mojada,
a mi cálida costa que te llama,
que clama posarse en tus sentidos.
Sabes a mi mar, a la cultura del zenú,
a notas de acordeones que despabilan el alma.
Estás aquí, enredado entre palmeras,
descansando en las iracas y sombreros,
apaciguando al magdalena con tu calma.

Te miro, te siento,
a pesar de los mares que te alejan;
mi mente desvanece la isla en la que habitas
y la posa en los alares de mi casa.
Estás aquí en mi cielo, en mi estancia,
honrando al sinú con las gotas de tu esencia.
Amor distante:
Mi cumbia se ha vuelto adicta a tu sonrisa,
se subyuga palpitante en la luz de tu presencia.

Sabes a trópico, a tardes veraniegas,
sabes a mi, a mi médula,
hueles a mi cuerpo que te anhela,
porque fuiste bautizado con el plasma de mi sangre,
porque estás sembrado en mi boca que te espera.


Solo ...

Te busco, te encuentro,
¿Acaso no sientes que te toco?
revuelvo tus pasiones con mis hombros
desplazándome sutil hacia tus ojos.

Pernocto en un ayer que me consume,
que me desgasta un hoy que nunca vivo,
¿Acaso no sientes como vibro?
amenazo convertirme en un gemido
entretejida entre tus labios que no alcanzo,
¿Si percibes desde lejos mis suspiros?
es mi deseo en su gritar despacio
obsesionado en degustar tu plenilunio,
libación ansiosa de mi lengua en tus sentidos.

Te busco, te siento,
mi vientre me obliga a evidenciarte en su interior,
anhelando una calma que reposa en tus mañanas.
Te tengo irisando el flujo de mis eternos tiempos;
aquí, en mi claustro, en mi boca, en mis manos;
dibujando líneas de amor entre mi pecho.

Te busco, te encuentro … es lo perfecto.

En mis sueños … solo en ellos.

En tu piel me vuelvo verso
Abrázame con la miel de tu alborada,
acomódame en tu almohada
y escribe tu nombre en el valle de mi pecho.
Un gemido te hará saber lo que siento,
una sonrisa como prueba de esperanza.
Una oda se dibuja en el instante
en que tus manos invitan a mi sangre
a volverse una parte más de tu elemento.

Una pasión grita en mis entrañas
encadenando mi perfume a tu sonrisa,
soy un verso que se diluye en tu piel
incitada por el caudal de tu mirada.
Soy un pétalo que se arrincona en tu voz
seducida por la música que exhalas;
yo, perdida y extasiada,
me vuelvo poesía en tu palabra,
me disuelvo en un soneto
como venia hacia tu luz que nunca calla.
Le pertenezco a tu silencio,
a la simbiosis de dos cuerpos que batallan.

¿Quién podría no inspirarse en tu boca?

¿Quién no se envuelve en el ámbar de tu pelo?

¿Quién no haría de tus ojos una obra?

Tu tibieza en la distancia
hace un nido sustancial en mi memoria,
tu fragancia en mi frontera
se convierte en el suspiro de un poema,
tu cuerpo en mis sentidos
le exigen a mis manos vida propia.

Amo la canción de tu existencia,
codiciando en lejanía ser el eco en tu leyenda.



Sin remedio y sin final



Gélidas pasiones
se tatúan obtusas en mi mente,
acacias de tu pelo
que a mi cuerpo no dan sombra,
alma que gime ante un dolor
que nunca duerme.
Soy yo,
enferma en telarañas de la ausencia
que sonriente es asesina de mi luz,
comiéndose callada mi existencia.

Mis ojos convencidos
ya no sé donde esconderlos,
es el ruido de la vida
que mancilla mis oídos,
al cual, exhausta de luchar,
lentamente me someto ...

¿Existe en tu memoria algún rincón que me bendiga?

En ese espacio anhelo sustentar
la dulce voz de tu recuerdo.

¿Alcanzas a palpar mi corazón por un instante?

Es él quien se sumerge
amilanado por tus dudas.
Soy yo,
que ni siquiera me muero
para dejar de amarte.

Vulnerable sobrevivo


Vulnerable sobrevivo,
intento atrapar horizontes
que me limitan con su marcha,
me arraigo en una luz
que al final siempre se apaga.

Hago mío un sueño
que solo en mi mente se encarcela,
busco pasos, busco huellas,
busco un sol que se me niega.

Cobijo un ayer, una segunda parte,
una boca que no habla,
unos ojos que se alejan,
una voz que aniquila mi presente;
ovaciono un ser que no me pertenece,

¿Seré yo la del error ?

¿Será él que lo permite?

Mil preguntas se suscitan
con el miedo a una respuesta,
solo vivo en el declive,
la espesura de lo incierto
amenaza destruirme.

¿Cuándo caerá la venda de mis ojos?

¿Cuándo mi alma dejará de amarlo?

El dolor siempre me entrega conclusiones:

Cuando el desierto me seduzca con sus aguas,
cuando el mar se dulcifique entre mis manos.
En el sitio



Te pienso aunque distante,
te siento haciendo parte del silencio,
horadando el trópico en que habito;
complemento de mi mar y mis momentos.

Estás aquí,
anocheciendo en las lunas de este marzo
colocando sonrisas a mi rostro,
y el viento de tu isla que me habla,
vistiendo de tristeza la constancia de mis pasos.
Estás en mí,
irascible y agotado
de saber que mi cuerpo te ama tanto.

Te encuentro cuando miro
y cuando me ciego al mundo,
entre canciones, licor y llanto.
Estás en mis selvas de pasiones y tormentos,
en el amazonas de tu nombre
donde mis ojos están presos.
Dialecto universal el trigo de tu pelo,
sinfonía de luz tu mirada: es mi reflejo.

Te tengo dibujado entre mi duda y mi certeza,
protegido en mi cordura y mi locura;
imantado en el sitio
que elabora mis respuestas.

Permaneces como el dulce delirio de mi vientre,
tácito en el caos de mi pasado,
implícito en cada verso del presente.
Diálogo sin ti


Padezco delirios,
sublimes cadenas de la ausencia,
saben a ti, a tus secretos.
Colores de sombras que persiguen
y se enquistan en mi sangre;
se desbarata la ilusión
de tu rostro entre mis dedos.

Amor … dime,
¿Recuerdas como te abrigaba mi sonrisa?
Ya no existe,
se mezcló con un verdor desconocido
y encontró casa lejos de mi boca.
Expiró en tu tiempo,
en la bruma que tu adiós
le impuso a mi camino.

¿Te había dicho ya las culpas que carga mi silencio?
Acúsame,
condéname,
soy culpable de abrazar tu imagen
y con ella alimentar mi mente;
segundo a segundo
mis manos te recorren lentamente,
sudorosas … expectantes;
te conocen,
son profesionales en el arte de aprenderte.
Soy culpable de invocarte en mi onírico pensar,
desnudarte en mi memoria
y clonar desde mi almohada
tus esencias, tus sabores, tu verdad;
el rítmico danzar de tus gemidos.
Me culpo de anhelar
establecerte en mi humedad.

¿Sabías que la luz con que brillaba no era propia?
Procedía de tu cabello,
del frescor de tu mirada;
era la luna en tu noviembre
que mi piel con fuego dibujaba;
era tu sol multiplicado en mi universo
que propagaba llamas a mi alma;
era tu voz liberadora
que a mi razón modificaba.

¿Te había hablado ya de mis alas oxidadas?
ellas flameaban solo al calor de tu presencia,
volaban con tu olor
por las ansias infinitas de quererte,
etéreas incansables al sonar de tu palabra.

Amor … dime,
¿Qué oración tengo que rezar para tenerte?

Más allá ... después de todo



Más allá de una lagrima,
de un susurro equivocado,
explícito, callado y además ausente;
después del sol que asoma
en la agonía piadosa de la lluvia;
en el capcioso segundo
que retrocede el tiempo.
Más allá,
rodeando la voz de un te quiero eterno.

Más allá de una luz que calla,
de una pasión dormida
en la elocuencia de unos ojos,
después de una palabra
pronunciada en el silencio,
en el preciso instante
en que una primavera se confunde en el otoño.
Más allá, después del mundo,
del otro lado del viento.

Más allá del reverdor de una montaña,
entre jornadas de nieve en el verano;
después de la música de Dios.
Más allá, mucho más,
en la otra orilla del alba.

Todavía más,
más inmenso que mil vestidos de esperanzas,
después del aire,
después del cielo,
en la leve tonada del esquema de tu cuerpo.
Más allá,
en el sublime momento
en que tu boca me inspira un verso.

Más allá del firmamento,
de lo indecible, lo tangible, lo perfecto,
de lo fugaz, lo real, lo deseable.
Unido a ti y más allá de ti
siempre estará mi sentimiento.

Más allá del universo, más allá de mí,
del otro lado de los sueños.

Perdida en la distancia


Ligera avanzo
perdida en los umbrales de tu tacto,
camino sobre olas y te alcanzo.

Duermo en otro instante
que me enjuaga en versos,
poesías con alma
no bautizadas por el viento;
cobijo anhelos,
vespertinos silencios;
insólitas madrugadas
anexándose a mis sueños.

Estupor profundo tu voz en mis oídos,
momentos que me enredan,
centenares de besos escondidos,
canciones sin final y sin retorno.

¿Puedes en la distancia ver el brillo de mis ojos?

¿Puedes sentir mi boca traduciendo tu lenguaje?


Un "te amo" furtivo
está dormido en mis palabras,
sin la presencia de la piel;
bordado en el tatuaje de tu espalda.

Alianza


Extendemos nuestras manos,
nos amamos sin tocarnos,
el espacio sideral disminuye el infinito;
un abrazo imaginario
nos recorre suavemente;
brisas frescas boreales
nos somete a sus instintos.

Escribimos un beso en la distancia
y robamos el sabor de nuestros cuerpos,
adormeces en mis piernas
mientras suspiro en tu cabello,
una luz inmaculada
pinta sueños en tus dedos.

Una caricia, un verso,
navegando de la mano por el cielo.

Danzando al son de nuestro anhelo
en la paz de una sonrisa que nos calma.


Divino, humano y celestial,
ilusión y realidad:
pacto silencioso de tus ojos con mi alma.
¿Donde estará la voluntad ?

Se implanta el tiempo susurrante
como bocado de utopías,
los dientes que una vez fueron sonrisa
se destemplan acosados;
es el murmullo del dolor agigantado
que libera el paso hacia el abismo,
imitador de escombros,
consumista de las fuerzas;
vuelve la vida un silogismo en decadencia.

Es ahí cuando se hace indisoluble el nudo en la garganta,
es ahí cuando la voz se obliga a conformarse en las ausencias.

Hace el debut la voluntad
en el fallido intento de ser grande,
de ser presa del valor
que al final es alcanzado por esquirlas.
Vagabunda e insensata …
doblegada en el callado sonar de una palabra.

Se desglosa, se retrae…
desperdicia los momentos de la gloria
y se desnuda cabizbaja ante el poder de lo anhelado.

Y es en ese instante en que la mirada de una imagen
desvalija el pensamiento … seduce, envuelve,
y a la mente se le olvida que ya la había olvidado.



Y si te dijera


Si te dijera que mis pies
siempre te buscan en los
rincones mas apartados de mi estancia,
que tu nicho inmaculado es el
espacio más sagrado en mi memoria,
que dibujo corazones en el viento
y desgrano las letras de tu nombre
queriendo saber a cual de ellas pertenezco ...

¿Me amarías más?

Si te dijera que en virtud de lo que siento
deshumanizo tu ser,
lo vuelvo lento
y te convierto en ángel,
que me enervo al pensarte
coaccionado por mis sueños,
que me amarro al mundo
donde impera tu recuerdo...

¿Acaso me amarías más?

Si te dijera que mi llanto
ha crecido con el tiempo,
que por ósmosis canto a tus auroras
y tu presencia de distancias
vuelven un nudo mis reflejos,
que tu pelo me convierte
en un manojo en el desierto
y mi mente se aniquila
por posar sus manos en tu cuerpo ...

Seguro me amarías más.

Y si te dijera que de tu voz
solo me está quedando el silencio...

Mi pecado eres tu



Me miras
y mis ojos se hacen dueños de tu brillo,
mi alma se calienta,
tu imagen embelesa mis sentidos;
no soy yo,
un tatuaje es mi lento recorrido,
vivo y muero en tu noviembre,
mi pecado es lo prohibido.

Me sonríes
y el tiempo se detiene en un instante,
la miel de tu cabello
es mi plegaria en el silencio;
no soy yo,
es mi mente que se eclipsa con mirarte,
vivo y muero entre pulseras,
mi pecado está en soñarte.

Me hablas
y mi espacio se aligera por tu aliento,
un beso imaginario mi boca lo deleita;
no soy yo,
son mis manos que deliran por tus vientos,
vivo y muero en tus cadenas,
mi pecado es lo que siento.

En la biblia de mi vida
se eterniza tu argumento,
eres tú mi redención,
eres tú mi salmo abierto.


Imaginame sin tí


Imagina que tu altar palidece
y se derrumba de mis hombros,
que mis alas de papel
se distorsionan
y no alcanzan a cobijar tu rostro.
Imagina que no te tenga
y que mis ojos se desperdicien
buscando tu imagen
en los trayectos que me acercan a tu historia.

No sería nada sin tu sonrisa en mi poesía,
sin tu energía en mi letargo,
sin tu existencia en mi memoria.

Imagina mi música sin tu melodía,
mis manos aferradas a tu sudor inexistente,
mi piel ansiosa carente de perfume,
inexpresiva, ausente.

No sería nada sin tu nombre
durmiendo en mi presente.

Mi dulce amor distante;
imagina mis pasos sin tu rumbo,
mi pasión sin la ruta que describe tu cabello,
sin el sol de tu mirada
donde evoluciona mi alma.

No sería nada sin tu boca que contagia,
sin tu lejana anatomía
protagonista de mis besos,
sin el sueño de tu voz
gobernada por mi espalda.

Mi amante amor ausente;
imagíname sin ti
y serás testigo
del dolor en su máximo exponente.
_
Amén a mi sonrisa


Afianzada vivo en una causa que no es mía,
pronombres perdidos, música sin melodía,
abastecida de alimentos incoherentes.
Tejo sendas de ilusión en estos valles,
aluviones de poesía que no me pertenecen.

Alisios errados se acrecientan,
equivocan su destino,
me acarician con su manto de perfidia y lejanía.

¡ Dios mío, dile amén a mi sonrisa ¡

Palabras que no entiendo se cobijan en mi hoguera
y amenazan convertirme en bohemio de cantina,
estupor de fechas inconclusas,
ratas de otras madrigueras.

Envidia de adjetivos acechan mi elocuencia,
ácidos sulfúricos corrosivos que enajenan,
deidades malignas que se esconden en la ausencia.

¡ Dios mío, perdona al fuego que envenena ¡

Dile al cobarde que me enfrenta que mi miel es infinita,
que la dulzura nunca hará una casa entre sus venas.
Las alas de mi alma no las descose con su emblema.

¡ Reniego del que amorosamente desprende dinamita ¡

Detenida en tu tiempo



Consumida por murallas de cristal
atesoro un mundo inalcanzable,
acordono pasos, eternizo valles;
concibo recurrente mi utopía:
floreciendo en la aurora de tus ojos,
despertando contigo en mi organismo.

Me flagela lo intangible de tu imagen,
me disperso en lo febril de lo prohibido.

Implícito en un mar que nunca afianzo
se exacerba mi piel en la agonía,
ahogada entre relojes que no marchan,
deshojando calendarios con mis pasos.

¿Sabías que siempre te busco en mi regazo?

¿Sabías que mido la distancia con mis labios?

Mil caricias se desandan de mis manos
obsesionada en los sabores de tu cuerpo;
solo mi mente alcanza su destino:
imaginaria sinapsis de tu boca con mi ombligo.

Duele el alma incluso en la esperanza
por un amor suspendido en el silencio.
Eternos días de noches sin regreso;
tu pelo protagonista de mis sueños;
tu voz formando el aire que respiro.

Elevo plegarias buscando liberarme,
lacerada por mirarte y no tocarte,
por tenerte y no sentirte,
por amarte y no besarte,
detenida para siempre en el color del infinito.