La verguenza no existe

Pensar en ser,
ser o pensar,
pensar y ser,
el oleaje del mundo
se vuelve infinito.
Nos atrapa en caricaturas de sueños,
en un silencio a veces maldito;
bruma que obnubila la mente,
callamos si pensamos,
hablamos sin pensar,
somos ciegos ante lo humano,
esclavos ante lo absurdo.
presurosos ante lo mundano.


Nuestro cuerpo quiere gritar,
nuestra boca no se atreve a pronunciarlo,
indiferentes a la tristeza de un pasado,
queremos vivir infértil hasta marchitarnos.


¿Con los ojos de quien vemos el mundo?


Con los ojos de la nada
porque en nada nos convierten los gusanos.
con monedas de alcancía se compra la conciencia.
La vergüenza no existe en el vocablo.


Acallamos las culpas en un templo sin iglesia,
arrodillados pedimos clemencia,
¿Misericordia porqué?
¿Acaso no es bondad lo que andamos pregonando?


La cátedra moral de un pastor sin rumbo
nos exime estúpidamente del pecado,
nos ofrece salvación acallando realidades,
entregas tu alma en holocausto, pero no tiendes la mano;
más de lo mismo, no somos lo que podemos ser
silencio y ausencia de un altar pagano.


Eleva tu perdón.. ¡ oh Dios !
somos humanos pero no pensamos
o nos quedamos sólo en el querer.


2 comentarios:

David C. dijo...

Que importante es pensar, más en estos tiempos. Reflexivo poema.

ANRAFERA dijo...

Reflexivo poema, sin lugar a dudas!
Mis felicitaciones.
Saludos cordiales.
Ramón

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