Contigo


Te beso…
y descubro un mundo arraigado a mis momentos,
es tu piel, tu sabor a mar y a sueños,
esa voz esparcida entre la brisa
que me invita a disfrutar de los silencios.

Me miras…
y tu pupila renace de los cielos
y me toca sin rozarme,
impasible como el tiempo
invadiendo el sol de mi otra vida;
eterno, locuaz, invulnerable.

Te abrazo…
y tus segundos mutualizan
lentamente con mis manos.
Me escondo en tu sustancia,
en tu fugaz anatomía,
y divago,
y me encuentras dibujando
tu perfume en los ocasos.

Me sientes…
Y te aprendes de memoria
el susurro de mi aliento,
impregnas de tibieza
la aurora que se cansa
en el afán de remedarnos.

Te visto con la piel del corazón
embebida en el espacio de tu calma.

¿ Si ves mis ojos que claman tu morada?
¿Alcanzas a percibir los latidos de mi alma?

Es mi sonar de melodías el que te habla,
una luz latente, intangible, sorpresiva.
Es mi imagen la que abrevia tus instantes,
quien te busca en el elixir de mi almohada,

Te beso, te miro, te siento …
en mi ser, en mi sangre, en mi motivo,
en el sublime lugar donde mi anhelo calla






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